Que tal compas, aprovecho un ratito de tiempo para agregar esta entrada y comentar información sobre el examen de certificación PMP®.

Como saben (y lo saben porque de seguro leyeron esta entrada previa) el PMI® publicó la sexta edición de la Guía del PMBOK® el pasado 6 de septiembre. Pues bien, hace poco se supo también que a partir del 26 de marzo de 2018 el examen de certificación cambia y en esa fecha se podrá presentar el examen con la sexta edición (y sólo con la sexta edición).

Así que ya saben compas, si alguien pretende certificarse y se preparó con la quinta (y con la quinta edición también), solamente tiene hasta el 25 de marzo del 2018 para presentar el examen en esa edición. Tomen en cuenta que existe la posibilidad de que se los ensarten bien sabroso reprueben el examen, y si lo presentan cerca de esa fecha, quizás no cuenten con tiempo suficiente para hacer un segundo intento antes del 26 de marzo.

Si la sienten muy apretada, mi recomendación es que lo tomen con calma, se preparen con la sexta edición y programen su examen a partir del 26 de marzo. Recuerden que una vez comenzado el proceso, el PMI® permite presentar el examen hasta un año después de la fecha en que se autoriza su aplicación. Algunos expertos del PMI® afirman que los cambios realmente no afectan al examen, pero yo no estaría tan seguro.

En una entrada próxima haré un resumen de los cambios que trae la sexta edición de la Guía del PMBOK®. Por lo pronto, los dejo con esta entrada pa’ que duerman a gusto.


Carnales y carnalas, les comento que estuve revisando varias entradas de la página de fórmulas que no he contestado por huevón por falta de tiempo, y me encuentro muchas dudas sobre cómo calcular el retraso de una tarea con una fórmula.

Bueno, pues me voy a ver bien hojaldra, pero tengo que decirles una neta netísima de las que dejan adolorido el… alma. Ahí les va:

Ninguna fórmula puede resolver problemas causados por no usar bien la herramienta.

¡Zas, culebra! Sí, ya sé lo que están pensando: «¡Ah móndrigo PM Vengador culéi! Todavía que venimos a visitar tu sitio a pesar de que publicas una vez cada era geológica, y aún así nos calabaceas diciéndonos que estamos muy zonzos para manejar el Project. ¡Ahora todos vamos a usar Gantter, para que se te quite!»

Pues sí, pero no los voy a dejar así nomás regañados. Aquí les dejo ir unos consejitos para actualizar los avances en MS Project y que puedan identificar correctamente el retraso de las tareas, sin necesidad de quebrarse la cabeza con fórmulas rebuscadas.

1. Guardar línea base

Ok, esto es básico para que Project nos pueda calcular desviaciones con respecto al plan original. Para esto, pueden leer esta entrada que está viejita pero sigue chida.

2. Preparar la vista con campos de captura y consulta

Para facilitar la captura de los avances y la consulta de los retrasos, conviene agregar algunas columnas a nuestra vista de tareas. Pueden agregarse a la tabla de cualquier vista de tareas (por ejemplo, a la tabla de «Entrada» que es la que aparece por default) o bien se puede crear una tabla personalizada para dar seguimiento. De cualquier forma, sugiero agregar estas columnas:

  • % completado
  • Comienzo real
  • Fin real
  • Variación de fin
  • Variación de duración
3. Capturar avances

Hay muchas formas de capturar el avance de la tarea (algunas muy precisas, pero medio complicadas). La forma más simple de dar seguimiento es con el porcentaje de avance, aunque también es la más imprecisa porque Project asume que la tarea va a durar lo mismo que se había planeado. De cualquier forma, para mejorar la precisión del seguimiento se deben capturar dos datos:

  • La fecha real en la que la tarea comenzó (en la columna «Comienzo real»).
  • El porcentaje de avance real (en la columna «% completado»).

Al definir la fecha real de comienzo Project puede calcular con mayor precisión tanto retrasos como adelantos (cuando una tarea comenzó antes de lo planeado).

En caso de que la tarea ya se encuentre terminada, lo mejor es capturar la fecha real de finalización en la columna «Fin real». Al capturar este dato, el porcentaje de avance cambia automáticamente a 100% y se tendrá el dato correcto sobre la fecha en la que realmente terminó la actividad.

Por cierto, en lo personal prefiero dar seguimiento al avance de las tareas a través de las horas de trabajo reales y restantes, y no por porcentaje. Pero eso amerita otra entrada (en un año y medio).

4. Definir fecha de estado

La fecha de estado se define en la pestaña «Proyecto»:

estatusdate

La fecha de estado le indica a Project que la información del proyecto es válida a esa fecha. Este paso no es a huevo indispensable, pero es una buena práctica definir la fecha de estado ya que algunos cálculos de Project la utilizan (por ejemplo, los indicadores de valor ganado).

En nuestro caso, la fecha de estado será la fecha actual, pero se puede poner cualquier valor. Por ejemplo, tal vez estamos capturando los avances el martes por la mañana pero la información que tenemos corresponde a un cierre de avances del viernes anterior, por lo que la fecha de estado debería ser el viernes.

5. Reprogramar el trabajo restante

Justo debajo de donde se define la fecha de estado, hay un botón llamado «Actualizar proyecto». Al dar clic, aparece esta ventana:

update

En la ventana seleccionaremos la segunda opción, «Reprogramar trabajo restante para que empiece después de:». La fecha ya trae el valor correspondiente a lo que capturamos en la fecha de estado; si esto no se hizo (paso 4), la fecha será la actual; de cualquier forma, se puede cambiar la fecha directamente aquí.

Lo que hace este paso es mover el trabajo pendiente de todas las tareas para que comiencen al día siguiente de la fecha de estado. Este paso es importantísimo, ya que nos permite ver las desviaciones y retrasos reales del proyecto.

6. Verificar retrasos

¡Listo! Solamente falta revisar los retrasos. La columna de «Variación de fin» nos dice cuántos días de retraso tiene (o tendrá) cada tarea (¡y el proyecto completo!), con respecto a la fecha de fin original (guardada en la línea base). La columna «Variación de duración» nos dice cuántos días de más (o de menos) durará la tarea, respecto a la duración originalmente planeada.

Porcentaje de avance esperado

«Ok, cerebrito. Entonces dinos, ¿cómo podemos saber cuál es el porcentaje de avance esperado y cómo calculamos la variación de porcentaje?»

De acuerdo, es una pregunta legítima. Sobre todo considerando que Project no nos dice cuál es el porcentaje de avance que debería tener una tarea a la fecha de estado. Esto lo debemos de hacer con una fórmula.

Sin embargo, en mi humilde opinión creo que es mucho más valioso el dato de días de desviación con respecto a las fechas de finalización originales, que un simple porcentaje. Un porcentaje menor al esperado no nos dice en dónde se encuentra el retraso, qué fechas compromiso importantes (hitos) están afectadas o si el retraso impacta a la fecha de finalización del proyecto (el retraso podría ser solamente de tareas no críticas y mantenerse dentro de su holgura). Pero ese es otro tema que también amerita su propia entrada, en algún punto del futuro cercano.

Nueva versión del PMBOK

Publicado: 26 agosto, 2017 en General
Etiquetas:,

Carnales, hasta los eclipses son más frecuentes que mis entradas. Pero aprovechando un ratito de descanso entre la chamba, las luchas y mis exigentes y demandantes féminas, les traigo una noticia que seguramente ya saben: el Project Management Institute (PMI® para los cuates) acaba de anunciar que por fin liberará la sexta edición de la Guía del PMBOK® el próximo 6 de septiembre.

Ahí en la página del PMI® (www.pmi.org) la pueden conseguir. Además, si son socios es GRATIS. Si esperan una semana de seguro la van a conseguir pirata en Taringa, pero eso no se los recomiendo porque después se les pegan unos virus y luego me echan la culpa.


Hola aficionados a la lucha y a la administración de proyectos. Me he tardado mucho en agregar entradas porque acabo de salir de un proyecto de esos a 10 caídas con límite de tiempo; pero bueno, ya estoy aquí.

En esta ocasión les traigo otra de esas funcionalidades escondidillas que tiene MS Project y que resultan muy útiles en ciertas circunstancias. Hablaremos de las duraciones escurridas transcurridas de MS Project.

Pensemos en un proyecto típico en el que tenemos a nuestros recursos de trabajo (o sea, nuestros esclavos miembros de equipo) y que estos recursos tienen un calendario estándar, de 8 horas al día y 5 días a la semana (no tan típico, pero bueno). En este escenario, MS Project siempre ajusta los tiempos al calendario laboral; es decir, todas las actividades se acomodan en el periodo laboral de 5 días a la semana.

Ahora supongamos que tenemos dos tareas en las que existe un tiempo de espera. Por ejemplo, tenemos una tarea «Poner yeso» (a una pared, no a la pierna de algún luchador que haya peleado conmigo) y otra «Pintar pared». Evidentemente existe una secuencia entre ambas tareas (no se puede pintar la pared antes de poner el yeso), pero además hay un tiempo de espera entre ambas tareas (hay que esperar a que se seque el yeso para poder pintarlo). Si el yeso tarda dos días en secar, se puede agregar un tiempo de espera en la dependencia:

diast-1

Cuando «Poner yeso» termina a principio de semana, no hay problema. Pero ¿qué pasa si la tarea termina en jueves?

diast-2

Aquí se puede ver que ya se podría pintar la pared el lunes porque el yeso terminó de secarse desde el sábado, pero MS Project programa la pintada hasta el martes. Esto es porque MS Project toma en cuenta las restricciones de calendario para aplicar los dos días de tiempo de espera de la dependencia. En otras palabras, los dos días de espera son días laborables para MS Project y el software asume que el yeso deja de secarse durante el fin de semana.

¿Cómo resolver esta peliaguda situación?

Una forma es agregar una actividad cachirul auxiliar, con duración de 2 días, entre las actividades «Poner yeso» y «Pintar pared». A esta tarea se le debe asignar el calendario «24 horas» para que no pase lo mismo que con la dependencia (ojo: puede ser necesario especificar la duración de esta tarea auxiliar en 48 horas en lugar de 2 días). En la imagen se ve el resultado aplicado en ambos casos (la tarea auxiliar se llama «Espera»):

diast-3

Este método funciona. Sin embargo, tiene algunos inconvenientes:

  • Es necesario crear tareas adicionales, agregar sus dependencias y asignarles el calendario de 24 horas (varios pasos).
  • Son tareas que nadie va a hacer (no se les va a asignar ningún recurso), por lo que no deberían estar ahí.
  • Si estas tareas auxiliares son largas, podrían representar un peso importante con relación al porcentaje de avance del proyecto y/o de las tareas sumarias a las que pertenece, lo cual podría provocar que la información sobre el avance del proyecto se vuelva imprecisa.

¿Existirá alguna forma mejor y más sencilla para esto? Sí la hay: las duraciones transcurridas.

Las duraciones transcurridas se usan cuando queremos decirle a Project que la duración de una tarea o dependencia va a ser absoluta, o sea, sin ajustarse a restricciones de calendario (lo que algunas personas llaman «días naturales»).

Para definir una duración transcurrida solamente es necesario agregar una «t» al final de la unidad de duración. Por ejemplo, «3 díast» (o «3dt»), «8 horast» («8ht»), etc.

En esta imagen se puede observar que se mantuvo el tiempo de espera en la dependencia de la tarea, sin agregar tareas adicionales. En el retardo de la dependencia se especificó la duración transcurrida:

diast-4

Como se ve en la imagen, si la tarea «Poner yeso» termina al principio de la semana, la dependencia ocupa dos días de tiempo de espera, pero si termina el jueves (como en la imagen) el tiempo de espera también toma en cuenta sábado y domingo.

Las duraciones transcurridas también se pueden utilizar en las actividades, lo cual haría que la actividad se programe sin restricciones de calendario. Aquí hay que tener cuidado, ya que la duración transcurrida ignora todas las restricciones de calendario incluyendo la de horario laboral; es decir, una tarea de duración transcurrida será programada por Project incluso durante la noche. Pero para el caso de las dependencias entre tareas, la duración transcurrida es ideal.

Bueno mis estimados fanáticos de la lucha, es todo por esta ocasión. Les mando un saludo y que tengan buena semana.


¡Hola carnales y bizcochos fanáticos de la administración de proyectos!

Hace unos días un cuate me apodó «el equinoccio». Ya le iba a partir la jeta por decirme tan feo, cuando me explicó que me llamó así porque nomás me aparezco dos veces por año. Ni entendí así que de todos modos le rompí la jeta, pero luego pensé: «tiene razón este bato, ya casi no pongo entradas en el blog».

Así que me dí un tiempito y pues ahora sí que le venimos manejando lo que viene siendo: «El Control de Cambios».

¿Qué es un cambio?

Un cambio es una modificación al plan del proyecto o a alguno de sus entregables y documentos, que surge a partir de una solicitud por parte de los interesados o por una desviación en el plan que requiere de ajuste.

Todo administrador de proyectos experimentado sabe que los proyectos, tarde o temprano, sufrirán cambios que modifiquen al plan. Los cambios pueden surgir por las razones siguientes:

  • Ocurrió un evento externo que afecta al proyecto y es necesario ajustar el plan.
  • Algún interesado importante solicitó algo más (un entregable adicional al proyecto).
  • Se encontró una forma diferente de hacer las actividades que generará un beneficio.
  • En la ejecución del proyecto se cometió un error que lo retrasó y es necesario ajustar las fechas.
  • El plan dejó cosas sin contemplar y debe modificarse.
  • El plan se hizo incompleto o de forma deficiente y hay que arreglarlo.

Los administradores de proyectos siempre intentan elaborar un plan perrón, completo, bien hecho. Es imposible tener un plan perfecto porque no somos adivinos y al momento de elaborar el plan tenemos poca información, incompleta e imprecisa. Por eso, los administradores experimentados saben que un plan imperfecto requiere cambios.

Los cambios no son malos. Dejarlos sin control sí lo es. Por eso en todo proyecto debe contarse con un Plan de Control de Cambios y con un proceso de Control de Cambios.

Claro, esto solo aplica cuando se elaboró un plan para el proyecto. Hay administradores de proyectos intrépidos (por no llamarles de otra forma más gacha) que le entran al proyecto sin hacer un plan, pero esto es como tentarle las nachas al diablo y buscar problemas a lo tonto. Si no hay plan, entonces no puede haber cambios al plan (¡obvio!); pero no tener un plan abre la puerta para que los involucrados en el proyecto nos pidan lo que se les antoje y no podremos analizar el impacto al proyecto.

Control de cambios

Los clientes y los jefes (y uno que otro administrador de proyectos despistado) tienen la extraña idea de que uno tiene que aceptar y aplicar todos los cambios que se soliciten al proyecto, en particular si la petición la hace un cacagrande directivo de alto nivel en la organización.

¡Pues no! Esto no es así. Todo cambio solicitado, lo pida quien lo pida, debe pasar por un proceso de Control de Cambios.

El proceso de Control de Cambios sigue, en general, los pasos siguientes:

  • Solicitud del cambio – el interesado que pide el cambio debe solicitarlo, normalmente llenando un formato de solicitud de cambio. En este formato se documenta la descripción del cambio solicitado y la justificación del cambio (por qué está pidiendo el cambio), además de otros datos de control (nombre del solicitante, fecha de la solicitud, etc.)
  • Análisis del impacto del cambio – el administrador del proyecto evalúa si el cambio solicitado está alineado con los objetivos del proyecto. Si no es así, el cambio se bota a la riata se rechaza; este es el primer filtro. Si el cambio está alineado con los objetivos, entonces el administrador del proyecto evalúa los impactos que el cambio tendrá sobre el proyecto en relación a los tiempos, los costos, los entregables y la calidad. Esta evaluación se documenta y se agrega a la solicitud de cambio.
  • Aprobación/rechazo del cambio – la solicitud del cambio, ya evaluada, se hace llegar al Comité de Control de Cambios. Este comité existe para hacer dolorosamente burocrático el proceso analizar el impacto del cambio, compararlo con sus beneficios y, finalmente, decidir si se aplicará o no al proyecto.
  • Aplicar los ajustes al plan – el administrador del proyecto debe ajustar el plan para contemplar la aplicación del cambio aprobado (esto no se hace si el cambio fue rechazado, claro). Este punto es importantísimo.
  • Dar seguimiento al cambio – el administrador del proyecto es responsable de asegurarse de que el cambio se aplica correctamente (o bien, que un cambio rechazado no se aplique por error). Lo común es utilizar un registro de cambios en donde se anotan todos los cambios aprobados y se les da seguimiento (estatus, fecha de conclusión, responsable, etc.)

Este proceso de control de cambios debe documentarse desde la planificación del proyecto en el Plan de Control de Cambios. Esto se hace para que desde un principio todos los involucrados en el proyecto conozcan los pasos, los criterios y las políticas que aplican a los cambios del proyecto, y que nadie salga con su domingo siete (¡incluyendo al administrador del proyecto!)

Un punto que podría parecer raro es el hecho de que el administrador del proyecto no toma la decisión con respecto a la aprobación o rechazo del cambio. Esta decisión la toma el comité de control de cambios. La razón es porque si el administrador toma la decisión de aprobar o rechazar un cambio, al ser el responsable de aplicarlo, se convierte en juez y parte y pues eso no está bien.

En un proyecto pequeño, el comité puede ser una sola persona. En este comité normalmente está el patrocinador del proyecto (el que está poniendo la lana), algunos expertos en la materia y el responsable de las finanzas, entre otros. El administrador del proyecto podría pertenecer al comité pero no es necesario.

Bien, de esta forma se controlan los cambios en un proyecto. Este proceso ayuda a que no cualquier hijo de vecino ande pidiendo cambios a su antojo y para asegurar que solamente los cambios que convengan son los que se aplicarán al proyecto.

Eso es todo, fanáticos de la lucha y del Proyet Manashment. Espero poder agregar alguna nueva entrada pronto.

¡Feliz año!

Publicado: 1 enero, 2014 en General
Etiquetas:,

Estimados y duchos compadres y guapotas féminas que visitan con frecuencia este humilde blog, les quiero desear a todos ustedes un muy feliz y próspero año 2014, lleno de proyectos exitosos y buenas peleas dentro y fuera del ring (o sea, buenos revolcones que para eso es). A veces la chamba se carga y no me deja oportunidad de meterle más galleta a las entradas del blog, pero prometo reservarle un huequito de tiempo para seguir con este esfuerzo que ya lleva más de tres años.

Gracias a todos y les mando un afectuoso abrazo a todos los carnales que pasan por aquí; y a las carnalitas, un abrazo mucho más enjundioso.


Que tal, estimados administradores de proyectos.

Se me ocurrió una ideota, o sea, una idea grandota. ¿Qué tal si aprovechamos este blogcito para compartir fórmulas para campos personalizados de MS Project? Quienes ya han utilizado las fórmulas saben que no siempre es fácil conseguir el resultado que queremos y, si alguien ya pasó por ese sufrimiento, ¿para qué reinventar la rueda?

Ya existen algunos lugares en internet que tienen fórmulas, pero casi todos son en inglés; para los que sí sabemos (a nivel López Dóriga, pero sabemos) no hay bronca pero hay mucha gente que no le masca bien al inglich. Además, en estos lugares las fórmulas usan el nombre de las variables de Project en inglés, cosa que no funcionaría en un MS Project en español, y que además se complica porque a veces los nombres del campo de Project en español no tienen nada que ver con el nombre en inglés y viceversa.

Las fórmulas las voy a reunir en una página creada para tal fin. La página se encuentra aquí pero también pueden entrar en el botón del menú superior (el que dice «Fórmulas de MS Project«) a un ladito del botón rojo de «Inicio«.

Tal vez no es la mejor forma de juntar las fórmulas (WordPress es un poco limitado en la edición de las páginas) pero por lo pronto así le hacemos mientras encuentro otra forma más práctica de poner en un mismo lugar las fórmulas de Project que se vayan acumulando.

¡Participen con sus fórmulas!


Hola a todos los aficionados a la lucha y a la administración de proyectos.

Debo reconocer que en una entrada anterior (ésta) la verdad me manché con la información obsoleta. Para compensar, les traigo ahora algunos comentarios sobre la última encarnación (¡ájales!, me moría de ganas por usar esa palabra dominguera) del software Micro$oft Project: MS Project 2013.

¿Qué cosas nuevas tiene esta nueva versión? Se resumen en la lista siguiente:

  • Nada.

Lo cual, siendo Micro$oft, es una buena noticia.

OK, estoy exagerando; en realidad si hay pequeñas modificaciones, pero nada del otro mundo. Yo identifico 3 cambios destacables: uno bueno, otro regular y otro no tan bueno:

  • El bueno: Project 2013 tiene una función adicional en el menú «Formato» que permite marcar con otro color, de forma automática, las actividades que afectan y/o que son afectadas por la actividad seleccionada y/o sus predecesores y sucesores, lo cual puede ser útil en algunas situaciones. La nueva opción se muestra en la imagen siguiente:
Esta es la (única) nueva función de Project 2013. Se aprecia también la "bellísima" interfaz Metro (no la vea directamente sin protección, o podría afectar su vista).

Esta es la (única) nueva función de Project 2013. Se aprecia también en la imagen la «bellísima» interfaz Metro (no la vea directamente sin protección, o podría afectar su vista).

  • El regular: se agregaron funciones para el manejo de archivos en la nube, en el famoso «baksteich«. Es decir, el software permite de forma sencilla guardar archivos en tu SkyDrive, en Office 365 o en Sharepoint. No está mal, pero carece de opciones y de personalización. Esto significa que no es tan fácil guardar los archivos directamente en herramientas como Google Drive o Alfresco.
  • El «no tan bueno» ya debe ser evidente por la imagen de arriba: Project 2013 comparte el estilo gráfico de la patética interfaz «Metro». Los íconos tienen figuritas «minimalistas» que están de la riata que no lucen muy bien. Los colores son muy claros, «deslavados», lo que nos hace desear que junto con la licencia del software, el precio también incluyera unas gafas de soldador para evitar la encandilada con tanto espacio blanco. El peor problema, sin embargo, es el mismo que afecta a todas las aplicaciones «Metro»: el texto se ve espantoso.

Como se puede ver, no hay cambios relevantes. Tan es así, que los archivos pueden ser guardados y utilizados de forma indistinta entre las versiones 2010 y 2013, pues el formato de archivo es idéntico. Los usuarios de Project Server, sin embargo, deben saber que la versión de MS Project Professional 2013 es incompatible con Project Server 2010 y viceversa; pero esto se debe más a que la arquitectura de Project Server 2013 es totalmente diferente a la de Project Server 2010 que a un asunto propio de Project Professional.

No he usado la versión 2013 lo suficiente como para detectar algún bug o alguna mejora en desempeño. Sin embargo, por el historial de las versiones de Project (uno de los mejorcitos programas de Microsoft) la verdad no dudo que el software tenga algunas optimizaciones y corrija algún posible errorcillo de la versión 2010. Además, al igual que con otras versiones, es posible tener instaladas las versiones 2010 y 2013 en el mismo equipo, sin ningún conflicto.

¿Mi recomendación? Si usted ya usa Project 2010, no veo razón para actualizar. La licencia es muy cara, no tiene cambios importantes, la interfaz es horrible y los archivos de 2013 se pueden usar sin problemas en Project 2013. Solamente veo necesaria la actualización si usted necesita trabajar con MS Project Server 2013.


Que tal, queridos fanáticos de la administración de proyectos. Esta breve entrada es para mantener vivo el blog, y para informarles que el PMI acaba de sacar la traducción al español del famosísimo y nunca bien ponderado PMBoK, en la quinta edición (la que se liberó en enero de este año). Y pues ya ven que no hay quinto malo, por definición.

La traducción es solamente un borrador; es decir, no está completa (faltan capítulos) y los diagramas y dibujos están en inglés, además de que no tiene formato «bonito». De cualquier forma, lo pueden descargar aquí.

Otra cosa: para poder descargar la traducción, necesitan ser miembros bien parados del PMI (así como su servilleta). El PMBoK, ese sí lo puede comprar cualquier mortal a través del sitio del PMI, pero solamente se vende la versión completa en inglés.


Carnales fanáticos de la lucha libre. Para que no se me enfríen, les traigo unas pitchurs bien acá de unas divas de las luchas gringas: MarySe, Candice y Michelle McCool.

La neta, si tienen harto fotochop, porque ya cuando las ves de cerca, en persona y encueradas, pues no están tan chidas… pero no le hace. Aquí se las dejo ir.

MarySe

MarySe

—-

Candice

Candice

—-

Michelle McCool

Michelle McCool

—-


Estimados aficionados a la lucha y a la AP. Como muchos de ustedes han de saber, el PMI nos acaba de sacar blanco la 5ta edición de su conocido y bastante aburrido PMBOK. Dicen que no hay quinto malo (por definición). También dicen que entre las divas de la lucha no hay quinta (ni buena ni mala). Pero en el asunto que nos truje, ¿qué cambios tiene la versión 5?

Bueno, el cambio más cañón es que se agregó una nueva área de conocimiento: Administración de los Interesados. Los procesos para administrar a los interesados ya existían en versiones anteriores, pero formaban parte del área de conocimiento de las Comunicaciones. Con este cambio, los procesos 10.1 Identificar Interesados y 10.4 Administrar las Expectativas de los Interesados pasan al capítulo 13 correspondiente a la nueva área de conocimiento, quedando como procesos 13.1 Identificar Interesados y 13.3 Administrar el Involucramiento de los Interesados. Además, se agregaron dos procesos nuevos a esta área de conocimiento: 13.2 Planear la Administración de los Interesados y 13.4 Controlar el Involucramiento de los Interesados. De esta forma, las Comunicaciones quedan solamente con 3 procesos y la Administración de los Interesados, con 4.

Por otra parte, se agregaron tres nuevos procesos a áreas de conocimiento ya existentes. Los nuevos procesos son 5.1 Planear la Administración del Alcance, 6.1 Planear la Administración del Calendario (o cronograma) y 7.1 Planear la Administración de los Costos. Estos procesos en la versión anterior se consideraban como parte del proceso 4.1 Planear la Gestión del Proyecto, pero debido a que muchos nos preguntábamos por qué no existían procesos relacionados con la planeación con respecto a las tres restricciones (alcance, tiempo y costo) cuando sí existían para el resto de las áreas de conocimiento, pues como que el PMI escuchó los berridos y agregó los procesos para darle consistencia al estándar.

En total ahora existen 47 procesos en lugar de los 42 de la versión 4, repartidos en 10 áreas de conocimiento. Hay algunos otros cambios particulares en cada proceso, pero en general se trata de cambios de nombre, nomenclatura y algunos ajustes adicionales para dar consistencia en todo el documento y entre el PMBOK con otros documentos de estándares publicados por el PMI.

Resumiéndoselos:

  • Las áreas de conocimiento cambian de 9 a 10. La nueva es la Administración de Interesados.
  • 2 procesos de Comunicación pasan a esta nueva área de conocimiento.
  • Se agregaron 2 procesos nuevos a la Administración de Interesados.
  • Se agregaron 3 procesos, uno a cada una de las áreas de Alcance, Tiempos y Costos, que se refieren al proceso general de planeación de estas áreas de conocimiento.
  • En total, los procesos aumentan de 42 a 47.

Los que somos socios del PMI (¿o qué pensaban, que yo era un zonzo cualquiera? pos no, soy un zonzo miembro del PMI) podemos descargar gratis la nueva versión pero en inglés. Los que no dominen el inglich, lo siento, todavía no hay versión en español del documento. Es posible que los nombres «oficiales» de los procesos en español sean diferentes a los que puse aquí. En sumo mento los cambiaré para que coincidan con el estándar.

Bien, con eso me despido, no sin antes recordarles que ya me pueden hacer las preguntas que quieran en mi cuenta de ask.fm en la liga http://ask.fm/PMVengador. Pueden preguntar lo que sea (que yo les conteste, eso es otra cosa), sólo recuerden que el que se lleva se aguanta.

¡Pregúuuuuuntame!

Publicado: 15 abril, 2013 en General
Etiquetas:, ,

Pos nada, he andado con un montonsote de chamba y por eso me tardo en poner nuevas entradas.

Por lo pronto, les informo que me di de alta en un sitio de preguntas: ask.fm.

Si alguien quiere preguntarme algo, lo que sea, use la liga http://ask.fm/PMVengador. A lo mejor me agarran de buenas y hasta les contesto.


Que tal, mis estimados visitantes al mejor blog de Proyet Manachmen del mundo mundial.

Debo informar que, con eso del anuncio de Micro$oft sobre la liberación de Project 2013, he decidido lanzar a la versión 2007 por la tercera cuerda. Ahora todos los posts sobre Project los haré en la versión 2010, con aclaraciones hacia la versión 2007 cuando aplique.

Pero primero que nada, comentaré sobre los cambios que tiene MS Project 2010 con respecto a las versiones anteriores.

Para empezar, en esta versión le aplicaron su chainiadita a la interfaz gráfica. La verdad sí le hacía falta y quedó bien pulidito, se ve bastante chido. Lo malo es que ahora viene en el menú el infame «ribbon»; la versión 2007 se había salvado de esta aberración tecnológica, pero la 2010 sí la trae.

En cuanto a funcionalidad, la nueva versión tiene cosas interesantes. Una de las funciones que más me gusta es la del «mapa de hitos», una barrita que muestra gráficamente la línea de tiempo del proyecto y que además tiene cierta funcionalidad de consulta y configuración. Me parece tan bueno que merece una entrada solita para explicar cómo funciona esa línea de tiempo. Espero poder elaborarla pronto.

La otra es una que no me gustó tanto. Se trata de la posibilidad de crear tareas programadas manualmente (¡háganme el favor!) Las actividades de Project normalmente se calculan, es decir, sus fechas de inicio y fin se obtienen a partir de diversos factores (duración de la tarea, dependencias, restricciones, nivelación de recursos, etc.) Para el zonzo que no sabe usar Project principiante en Project, esto resultaba un problema porque al capturar las fechas a mano, a veces el cálculo cambiaba lo capturado. Este es un comportamiento normal (y deseable) de Project, pero generaba malestar entre los usuarios novatos.

Para resolver esto, Project 2010 permite que una tarea se programe manualmente. Esto significa que Project deja de aplicar los cálculos para esa actividad y utiliza los datos que el usuario capture. La funcionalidad hasta permite tener una mezcla de tareas automáticas y manuales en el mismo proyecto.

Bueno, aunque a mí no me guste esa onda de las tareas manuales, no está del todo mal. Es una funcionalidad adicional que puede ser útil. Lo que me parece equivocado es que MS Project 2010 tiene este modo de tarea habilitado por default. Así es, al comenzar a hacer un proyecto, todas las tareas se crean en modalidad manual y no automática. Esto provoca confusión en los usuarios experimentados con Project 2007, pero lo peor es que fomenta en los principiantes una mala práctica de creación de cronograma.

Lo bueno es que es fácil cambiar el funcionamiento por default: en la parte inferior de la pantalla se puede seleccionar el modo por default para las nuevas tareas del proyecto, manual o automática. Yo sugiero que se cambie desde el principio a automático.

En la parte inferior de Project 2010 se puede seleccionar el modo automático por default. Recomendado.

En la parte inferior de Project 2010 se puede seleccionar el modo automático por default, dando clic en el «botón» y cambiando el modo. Recomendado.

O, mejor aún, cambie el modo para siempre desde el «backstage» (nombre mamerto que le pusieron al menú de «Archivo»). Dele clic a la pestaña verde de «Archivo» y ahí en «Opciones». Luego, en donde dice «Programación», y cambie la opción como se muestra en la imagen:

En esta opción se puede definir el modo de tarea por defecto para todos los proyectos.

En esta opción se puede definir el modo de tarea por defecto para todos los proyectos.

¡Listo! A partir de ahí, todos los proyectos que usted elabore en esa máquina tendrán el modo de tarea automático por default.


Algunas personas a veces me preguntan: «¿Qué hacer en un proyecto donde el cliente nos pide más cosas, nos reduce el presupuesto, nos limita recursos (gente, herramientas, etc.), nos adelanta las fechas de entrega, no está dispuesto a negociar y, además, nos amenaza con quitarnos el proyecto o despedirnos?»

Bien. Tengo dos sugerencias. La primera es más elegantiosa y se basa en cuestiones de ética profesional y dignidad. Uno como administrador de proyectos debe analizar si vale la pena cumplirle a un cliente su capricho para satisfacer su ego, a costa de nuestro prestigio, salud y carrera futura como AP. Por lo general, la respuesta es no. Porque cuando esto sucede, casi siempre es porque el cliente es un tipo al que no quisieron mucho de chiquito, y trata de cubrir esa falta de cariño obligando a otros a cumplirle sus caprichitos (la otra opción es que el tipo sea realmente un idiota que no sabe sumar, pero lo más común es lo primero). Un AP colmilludo prefiere renunciar a un proyecto imposible, que pasar varios meses de desgaste y estrés sólo para que el proyecto fallido se convierta en una mancha en su curriculum. Y nadie quiere manchas en su curriculum, ¿me dan la razón?

La otra sugerencia, no tan conveniente pero más satisfactoria, es aplicarle al cliente la ya famosa patada «Kemonito»:


Bueno, pos ‘ora ando de buenas y sin sueño, así que aquí les traigo una entrada más, apenas como compensación por los meses que pasé sin agregar nada. En esta ocasión, queridos fanáticos de la lucha y de la AP, les traigo la descripción de los 4 tipos de respuesta a los riesgos que sugiere el PMI en su ya famoso PMBOK.

Antes que nada, la definición de riesgo:

Un riesgo es un evento incierto que, de ocurrir, afecta positiva o negativamente al proyecto.

Esa es la definición de riesgo. Lo más importante es que se trata de un evento incierto, es decir, algo que no sabemos si va a suceder o no y, obviamente, aún no sucede (si ya sucedió, entonces es un problema y se debe manejar de forma distinta).

El PMBOK hace referencia a riesgos con afectación tanto positiva como negativa al proyecto; si el efecto es positivo, generalmente se les llama oportunidades en lugar de riesgos (por cierto, nada que ver con ningún programa de gobierno). En esta entrada voy a hablar de los 4 tipos de respuesta que se le puede dar a un riesgo negativo, o sea, al riesgo que nos provoca un problema o una mala consecuencia si sucede. Aquí van:

  • Evitar – Esta es la mejor forma de atacar a un riesgo. Se buscan las causas que podrían provocar al riesgo y se eliminan para que el riesgo no suceda. ¿Identificas a un proveedor que a lo mejor no te surte a tiempo el material que necesitas? ¡Mandalo a la riata! ¡Consigue a otro que te asegure la entrega! ¿Dos personas en tu equipo de trabajo no se llevan bien y pueden causar p2 en el proyecto? ¡Reemplázalos por otras personas!

Por supuesto, no siempre se puede evitar un riesgo, así que a veces hay que:

  • Transferir – La segunda mejor forma de atacar un riesgo. El riesgo no se elimina, pero se transfiere a otra persona u organización para que lo administre. Un ejemplo típico de la transferencia de riesgos es la compra de un seguro: el riesgo sigue existiendo (además, el seguro nos cuesta), pero si ocurre, la aseguradora es la que tiene la responsabilidad de resolver el riesgo y compensar las pérdidas. Otro ejemplo: nos damos cuenta que algunas personas en el equipo no están capacitadas al nivel que necesita el proyecto… transferimos el riesgo a Recursos Humanos y los hacemos responsables de capacitar al personal (hay que asegurarse de que Recursos Humanos entiende y acepta la responsabilidad que le estamos asignando).
  • Mitigar – Si no podemos evitar o transferir un riesgo, lo mejor que podemos hacer es mitigarlo. Se debe buscar una manera de reducir la probabilidad de que el riesgo ocurra y/o el impacto que el riesgo generará en el proyecto. Contar con tiempos y presupuesto de reserva es una forma de mitigar un riesgo. ¿Problema de desmotivación en el equipo a la vista? Una plática o una convivencia con los miembros del equipo puede ayudar a mitigar ese riesgo.
  • Aceptar – La última y peor forma de atacar un riesgo es aceptarlo. Ni modo, así es la vida, Dios quiso, mala suerte… hay riesgos que quedan completamente fuera de nuestro control y no podemos hacer nada por evitarlos o mitigarlos. Sin embargo, tampoco se trata de sentarse a llorar sin hacer nada: cuando se acepta un riesgo, lo que se debe hacer es elaborar un plan de contingencia para aplicarlo si se presenta el riesgo, con el fin de minimizar sus consecuencias negativas.

Bien, listo por hoy. El tema de riesgos es amplio y muy importante en la administración de proyectos, por lo que hay que saberlos prevenir y atacar. Dice una frase: «Si no atacas a los riesgos, ellos te atacarán a tí».